miércoles, 6 de junio de 2018

El centro ... ¿qué centro?

Hoy se despide Rajoy diciendo que el centro-derecha es el PP. Pues no, el centro-derecha, no existe. En España no existe, ni ha existido nunca. Jamás ha habido centro. En España, sociológicamente, de siempre ha habido derechas o izquierdas, más asilvestradas, o menos asilvestradas.

El PP se ha quedado huérfano de ideología y, mucho más de ideas, de las que que nunca ha tenido demasiadas. Rajoy ha tenido la habilidad de convertir un partido conservador, de derecha, en un híbrido de la nada. En un grupo de presión, que ha abdicado de los valores de la derecha, para caer en la trampa que le ha tendido la izquierda, más bien la cultureta de izquierda imperante, llamada progresía, que no progresismo, para dar de comer a sus numerosas élites.

Pero ello viene de lejos. De cuando los llamados franquistas, que era el 95% de España, mejor dicho, los procuradores en Cortes se hicieron el harakiri y se pasaron con armas y bagajes a renegar de su propio pasado y profesar en los valores de la izquierda, entre la que destaca el PSOE recién creado por los servicios secretos de Carrero, la CIA y la pasta de la Fundación Friedrich Ebert del partido socialdemócrata alemán de Helmut Schmidt, para frenar a un partido comunista que había sido la única oposición a Franco, con los maquis acabada la guerra y en La URSS y París, después.

Lo que aquí se llama centro, son masas de derechas o izquierdas, que según vayan y vengan los vientos se decantan hacia un lado u otro, y que,por supuesto, no son ni de extrema derecha, ni de extrema izquierda.

En España, desaparecido el partido comunista, las izquierdas, gracias al indigente intelectual Zapatero, se han radicalizado, con vuelta a u  marxismo de asamblea de facultad de los años 60, rabioso, guerracivilista y revanchista. Por el contrario en España no existe una extrema derecha, existe una derecha de valores tradicionales, de humanismo cristiano, españolista y que no acepta la ingeniería social a que nos someten los media mass  y el orden mundial.

Como ya hemos indicado, desde el inicio de la transición, los valores de la derecha se han diluído en lo "políticamente correcto" que no es otra cosa que un complejo de inferioridad y de pleitesía hacia todo aquello que las izquierdas se han dedicado a regar en el campo de la cultura, el cine, los medios de comunicación afines mediante  ideologías de género e ingeniería social.

Quienes se autodefinen hoy como centristas, de raíces socialdemócratas, que dicen representar a los ciudadanos, van y vienen, bandean y oscilan a uno y otro lado de la derecha y el socialismo. Prueba de ello son los pactos a uno y otro lado del espectro político, según convenga, un falso neutralismo y la aversión a posicionarse ideológicamente de forma clara y nítida. Este partido, Ciudadanos se ha formado con material de aluvión de los desencantados de uno y otro lado y sus expectativas duran lo que duren las políticas más o menos radicales de una y otra banda.

Es mi vaticinio que, ojo con Pedro Sánchez, que si no se escora hacia los populismos y secesionistas y sabe tenerlos mínimamente a raya, le puede comer nuevamente la merienda a los dos partidos que hoy militan en la oposición oficial.

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