lunes, 29 de abril de 2019

Otra vez, las dos Españas (1)

Las dos Españas machadianas. Casi, o sin casi, por mitades.  Las urnas, que son las que valen, no las encuestas, nos dicen que desde hace quince años la sociedad española se ha vuelto a partir en dos.  O quizá, hayan existido desde siempre.



Desde tiempos inmemoriales romanos e iberos, visigodos y moros, católicos y musulmanes, católicos y protestantes, tradición e ilustración, conservadores y liberales, falangistas y socialistas, socialistas y comunistas contra anarquistas. El eterno duelo goyesco "A garrotazos".

España llevaba cincuenta años, desde los inicios del desarrollismo y finalizada la posguerra, en que se había reconciliado consigo misma, al menos de forma tácita.

La sociedad española asumió un borrón y cuenta nueva con la ley de amnistía y la nueva Constitución y los garrotazos parecían conjurados en las nuevas generaciones y no digamos en aquellos que aún con vida y protagonistas de la contienda y poscontienda, tomaron la decisión de sentarse en un mismo parladero y dejar fuera los garrotes.

Cuidado que los independentistas vascos y los agazapados catalanes, no intentaron e intentaron jodernos la marrana, matando ciudadanos y servidores públicos los primeros y forrándose a robar y armándola a la chita callando, los segundos.

Pues, ni así partieron España.

Pero, como en el chiste, siempre hay alguien que llega una mañana y nos jode el día. Ese fue un patán, ignorante, tuerce botas, desgarrapatas y muchos insultos más, llamado un tal Rodríguez, que no había debido pasar de zapatero, con perdón y todo mi respeto por los zapateros.

Todos sabemos como llegó este pájaro a la Moncloa. Con 190 muertos oficiales, 2000 heridos y miles de familias hundidas en el dolor, en una operación   -que sí hiede a cloacas-  para descabalgar un gobierno y cobrarse otros de fuera unas afrentas, con sabor a perejil.

Visto lo visto y los desafueros perpetrados en los valores y las tradiciones de esta vieja Nación, los españoles decidieron masivamente dar la mayoría a un inane amanuense registrador de la propiedad de pueblo, que hizo todo lo contrario que dijo iba a hacer, consintió todos los desafueros independentistas, asumió la cultureta de la izquierdas llamadas progresistas, no tocó un artº de las leyes de enseñanza socialistas que arruinaron la formación de cuatro generaciones de españolitos, firmó todas las leyes revanchistas de un rancio guerracivilismo y se apuntó a destrozar y desacreditar la familia. Todo ello y mucho más para que no le llamaran facha y de derechas.

Y a ello arrastró a todo su partido, como todos llenos de apesebrados para que el jefe no les prive del rancho de aquí o del de Bruselas, todavía más suculento.

A este cobarde, le hizo la cama un jeta, cara dura, plagiador, sin valor alguno más que los propios de un mierda que lo único que le importa es figurar, tanto o más ágrafo que su antecesor de partido y que hizo palidecer, en nueve meses, los desmanes del anterior.

Este pavo, no es que nos lleve de nuevo a la ruina como su homo antecesor, sino que es de los que vende la cama de su madre, como decían las malas lenguas de mi pueblo que un mendigo, "el Carlitos", hizo con la cama de su madre, cosa que nunca fue verdad, en este caso.

Pues, en éstas estamos. De nuevo, abiertos en canal. Esperando un santo advenimiento.

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